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Una vuelta por Morrocoy
Fuente:   www.estampas.com/entretenimiento

Qué generoso es Morrocoy que, muy a pesar del maltrato y la inconsciencia de la gente que lo visita, guarda aún mucha vida bajo sus aguas. Dicen los pescadores que en Morrocoy se pueden contar siete tipos de azules en el mar. No sé si es cierto, pero no se puede negar que sus contrastes son maravillosos.

Un parque nacional del estado Falcón que se puede explorar de varias maneras, que nos regala la dicha de llegar por tierra a los pueblos de Chichiriviche o Tucacas y desde allí tomar una lancha para ir hacia sus hermosos cayos.

De hecho, en Cayo Sur está una de las barreras coralinas más importantes de todo el parque. Un asombro que uno no se imagina desde la superficie. Cuando vas navegando, dando tumbos en la lancha, los cayos aparecen con su propia personalidad.

Está, por ejemplo, Cayo Pelón que se deja ver solamente cuando la marea está baja; Cayo Muerto que rebosa azules y sombras para tenderse en la arena; Cayo Alemán que aparece quietecito y pequeño, casi sin ruidos; Cayo Peraza, que está lleno de verde y azul.

Un poco más allá, La Mayorquina, que presume de tener una de las costas más largas y que es zona protegida porque es ahí donde deshovan las tortugas. Y, por supuesto, Cayo Sombrero con ese paisaje inconfundible de palmeras.

Al ir en lancha y alargar un poco más la vuelta, pueden pasar por donde está un barco inglés hundido desde hace casi 100 años, después de huir de un submarino nazi que lo perseguía durante la Segunda Guerra Mundial.

Más allá, una montaña que se extiende 12 kilómetros y que si se mira con atención nos regala diversas formas entre sus rocas: la de un caimán y la de una virgen. Así, hasta llegar a la Cueva del Indio donde las rocas se abren para mostrarnos petroglifos que datan desde poco más de 3200 años A.C.

Pasando entre las rocas, se desemboca en esta cueva en la que se escucha el agua cayendo con cautela y el caminar rápido de los cangrejos. Adentro, se ven las estalactitas y esa montaña inmensa, como si se nos va a caer encima. Al salir de allí, buena idea es hacer una parada en el Santuario de la Virgen, un lugar sin muelle, pero lleno de fe. Cientos de imágenes de vírgenes y santos colman las rocas. Un rincón para pagar promesas, para pedir protección.

Si se quedan más días, entonces lo ideal sería despertar muy temprano y tratar de ganarle al sol. Poco antes de las seis de la mañana se pueden avistar las aves, sin perturbarlas, además de apreciar los cayos totalmente vacíos, justo cuando el sol comienza a bañarlos con sus destellos.

A tomar en cuenta -Morrocoy fue declarado Parque Nacional el 26 de mayo de 1974, para proteger sus arrecifes coralinos, manglares, lagunas costeras, sabanas, bosques y garantizar las migraciones naturales de las especies animales.

-Para planear un paseo por el parque, pueden contactar a Francis Paolucci que se encarga de buscar hospedaje según el presupuesto de cada quien y además, les ofrece transporte, full days y buenas tandas de snorkel. 0416.840.04.82/0412.423.83.81 vulcanostours@gmail.com

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