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Liderazgo y gerencia

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15/07/2018
¿Se puede pagar vía código QR?
Fuente:   En la actualidad.com

Desde que nacemos hasta que morimos, muchos aspectos de nuestra vida están sujetas al dinero, a veces por tenerlo y en otras por no disponer de él. De niños pedíamos a nuestros padres billetes y monedas, pero de grandes nos tocó ganarlos con el sudor de nuestra frente.  

Si ya formamos una familia y tenemos hijos, el ciclo se repite, nuestros hijos nos piden dinero, pero aunque esto no ha cambiado, lo que si se está diferenciando son los medios de pago, ejemplo las criptomonedas, tarjetas de débito y crédito, entre otros instrumentos de la era digital. Una de las nuevas tendencias para realizar pagos a través de la tecnología, es el código QR, que pese a que no es algo nuevo, aunque muchos piensen que sí. Su creación data del año 1994 por parte de una subsidiaria de Toyota. Pero, a pesar de su lejano origen, hoy todos sabemos lo que es, gracias a los smartphones, aunque probablemente nunca o muy poco los uses. Sin embargo, en el continente asiático se está popularizando rápidamente su uso.

Los QR se destacan por servir prácticamente para cualquier cosa, ejemplo; realizar pagos, acceder directo a sitios webs, descargar aplicaciones, conectarse a una red WiFi, entre otros muchos usos más. Puede compararse con los códigos de barra, solo que su uso es más amplio en cuanto a los ámbitos que abarca, además de su simplicidad, pues solo se requiere de un teléfono inteligente con una aplicación que los lea y dirigir la cámara hacia el código QR. Su simplicidad de alguna manera lo ha convertido en un arma de doble filo, pues en su uso como medio de pago, ya se han detectado ciertos peligros, llevándose a cabo estafas a través de este medio. Dos opciones: QR o NFC Podemos afirmar con los pagos vía código QR son la competencia al NFC, pues tiene muchas ventajas en cuanto a la practicidad de uso, pero antes de avanzar pongamos en contexto de que se trata esta otra tecnología. NFC significa Near Field Communication y se trata de una tecnología inalámbrica que funciona en la banda de los 13.56 MHz, es una plataforma abierta pensada desde el inicio para su uso en teléfonos y dispositivos móviles. Su tasa de transferencia puede alcanzar los 424 kbit por segundo, lo que permite establecer una comunicación instantánea, es decir, identificación y validación de equipos y personas. La velocidad de comunicación, es casi instantánea sin necesidad de emparejamiento previo. Pero también tiene sus limitantes, pues el alcance de la NFC es muy reducido, pues funciona con un rango máximo de 20 cm. Destaca por permitir un uso transparente a los usuarios y que los equipos permiten enviar y recibir información al mismo tiempo. Volviendo al código QR, es posible publicarlo en un comercio y que a través de ellos los clientes realicen pagos mediante su teléfono inteligente, o incluso al revés, que los comercios capturen el código QR del cliente, que es otra opción. Esto resulta muy interesante, especialmente para aquellos países en donde no se tiene acceso a la tecnología de pagos NFC, pues para su uso se requiere de hardwares apropiados en ambos lados, tanto en el del cliente como en el lado del comercio. Por su parte los QR solo necesitan una impresora, aunque no es imprescindible, pues incluso funciona a través de una pantalla donde se muestre y de una cámara, lo cual hoy en día es algo genérico en los teléfonos móviles. Poca seguridad El dilema que surge en cuanto al uso de los QR, radica en que estos no son tan seguros como otros métodos de pago, más sin embargo no radica en el sistema en sí, pues el error generalmente proviene de manos del usuario, ya que este no siempre comprueba el enlace del código QR antes de entrar en él. Este descuido obedece a la falta de educación recibida en materia de ciberseguridad y también al exceso de confianza en sus habilidades en el manejo de su móvil. Se corre el riesgo de que alguien sustituya un código QR por el suyo propio, y de este modo pueda recibir los pagos que deberían ir destinados a un comerciante, por ejemplo. Y el peligro no solo se limita al ámbito comercial, sino que además es posible utilizar los códigos QR de forma maliciosa para la transmisión de virus. Pues por ejemplo, alguien pudiera difundir un anuncio de un sorteo de boletos para un concierto y colocar un código QR que al leerlo supuestamente nos daría acceso a una web donde los recibiríamos, pero al no comprobarlo pudiera contener un malware que infectaría nuestro teléfono. En China, Japón y en España su uso se está masificando y por su practicidad es probable que la expansión continúe, por lo que solo es cuestión de tiempo para que nos demos cuenta del gran poder de este código que a nuestros ojos puede parecer incomprensible, pero que nos abrirá muchas puertas.

 

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