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Liderazgo y gerencia

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15/06/2018
Si quieres estar siempre motivado...haz esto
Fuente:   Las notas del aprendiz

El gran filósofo alemán Friedrich Nietzsche dijo: ‚Äč Quién tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo. La veracidad de las palabras de Nietzsche, fue algo que pudo comprobar de primera mano el psiquiatra austriaco Viktor Frankl. Frankl estuvo tres años prisionero en los campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau.

 Allí vivió bajo las peores condiciones y el peor trato al que puede ser sometido un ser humano. Allí comprendió que las personas que tenían al menos una razón para soportar las crueles condiciones de cautiverio, eran las que con mayor frecuencia sobrevivían. Quienes no encontraban razones para seguir luchando, perdían la batalla:

¡Ay del que no le encontró más sentido a su vida! Sin un objetivo, sin un propósito, y, por lo tanto, sin razón alguna para continuar, pronto lo perdíamos.

La frase típica con la que un hombre rechazaba las palabras alentadores era: "No tengo nada más que esperar de la vida." ¿Qué clase de respuesta se puede dar a eso? Los seres humanos necesitamos hallar razones para hacer cualquier cosa, incluido, continuar viviendo. Toda acción que emprendemos debe tener una justificación para ello.

Vernos en la obligación de realizar cosas a las cuales no les encontramos ningún sentido, es una verdadera desdicha para nosotros. Así lo expresó el gran escritor Fiódor Dostoyevski: La idea que se me ocurrió, es que si uno quisiera aplastar y destruir completamente a un hombre. Imponerle el más terrible castigo. Uno ante el cual el asesino más temible se acobardaría y temblaría. Todo lo que se tendría que hacer sería obligarle a realizar un trabajo que careciera completa y absolutamente de significado. Por desgracia, esa es la situación de millones de empleados, que se ven obligados a realizar las más absurdas tareas burocrática. No resulta extraño descubrir que más de la mitad de los trabajadores a nivel mundial, no se encuentran comprometidos a nivel emocional con su empleo.

Ahora bien, si tenemos buenas razones para realizar algo, y si esas razones están conectadas con los principios básicos de nuestra vida, somos imparables. El secreto para permanecer motivado en la lucha por alcanzar metas desafiantes, se encuentra en hallar los motivos correctos para ello. El doctor Gary Latham lleva enseñando e investigando más de dos décadas la motivación y el proceso de establecimiento de metas.

Según sus investigaciones, las razones por las cuales hacemos algo juegan un papel fundamental: Hay que creer en lo que estás haciendo. Los grandes objetivos funcionan mejor cuando hay una conexión entre los valores de un individuo y el resultado deseado de la meta. Cuando existe esa alineación, nos comprometemos totalmente, lo cual significa que prestamos más atención, tenemos mayor resistencia y somos mucho más productivos como consecuencia de ello. Muchas veces la falta de motivación y de constancia, se debe a que estamos haciendo algo por las razones equivocadas.

Hace ya varios años estuve pensando en correr un maratón. Sin embargo, cuando me detuve a pensar porque lo quería hacer, encontré que era pura vanidad. Me seducía el presumir de ser un “finisher”. Así que ante la frivolidad del porqué, el proyecto maratón se canceló.

Tiempo después me volvió a picar el gusanillo, y esta vez pude comprobar que lo que quería hacer era desafiarme a mí mismo. Quería saber si era capaz de enfrentarme al rigor del entrenamiento y, luego, si era capaz de soportar la dureza de la prueba.

Las razones esta vez me parecieron suficientes; así que entrené y corrí el maratón. La próxima vez que estés pensando en lanzarte a perseguir una gran meta (perder unos kilos de peso, aprender un nuevo idioma, lanzar tu propio negocio), primero asegúrate de que las razones por las cuales lo quieres hacer son las correctas. De esta manera contarás con el estímulo poderoso para lograr casi cualquier cosa que te propongas.

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